¿Debe ser incorporado el uso de la tecnología en el fútbol?

Espacio Joven 16 de junio de 2017 Por
Un debate que pone en juego algo más que el reglamento: la esencia del fútbol.
Tecnologia en el Futbol
La tecnología de la línea del gol, una de las ya instaladas en el mundo del fútbol. - Fuente: www.bbc.com

A lo largo de la historia, en el fútbol se han producido distintas “injusticias” que han sido determinantes en el resultado final del partido. ¿Y por qué digo “injusticias”? Es cierto que los árbitros tienen la posibilidad de equivocarse, nadie está exento de ello. Sin embargo, ha habido cientos de casos en los que un simple error de los jueces, puede terminar convirtiéndose en una fatalidad, que interfiere considerablemente en el marcador. Mientras que el otro equipo, debe aceptar lo que la autoridad concedió, más allá de reclamar con justa razón. Su voz no tiene valor.

Detengámonos por un momento en la realidad de otros deportes, que utilizan la tecnología, bajo una serie de reglas, para resolver jugadas conflictivas o confusas. Citemos el caso del hockey y el rugby con el “video árbitro”, el tenis con el “ojo de halcón”, el básquet con el marcador de posesión; deportes de visualización y conocimiento mundial, en los que los avances tecnológicos han sido introducidos minimizando los errores, pero sin quitarle la autoridad a los jueces.

Ahora bien, en el fútbol se ha hecho presente por primera vez la tecnología en el Mundial de Clubes 2016, en un encuentro entre Kashima Antlers – Atlético Nacional, con el uso del VAR (Video Assistance Referee). Este método, podemos decir, que por ahora está a prueba, ya que en la actualidad solo se usa en algunos torneos de magnitud internacional organizados por la FIFA; y en las ligas italiana, inglesa y alemana, solo se utiliza un sistema para verificar si la pelota supera o no la línea de gol. Lo cierto es que en aquel partido, se concedió un penal a favor del conjunto japonés, en consecuencia de su implementación, siendo decisivo en el resultado que dejo afuera al equipo oriundo de Medellín.

Pero el fútbol, en lo que mi opinión respecta, no es un deporte para los justos. El fútbol es picardía, viveza, es hacer trampa sin que se note. Si nuestro equipo gana con un gol en offside, con un penal mal cobrado, o con un tiro libre de una falta que no existió, todos vamos a estar contentos y nadie se va a lamentar por el rival, más que sus propios hinchas que seguramente estallen de la bronca. Para el espectador imparcial, esa trampa es atractiva, es un condimento que le da otro sabor al fútbol. Y ni hablar para los medios, que pueden hacer de una de estas injusticias un show. Con la tecnología, esta pequeña pero emocionante parte de este gran deporte, pierde sentido.

Dicho todo esto, surge la gran pregunta, ¿Debe o no debe ser utilizada la tecnología para la resolución de toma de decisiones arbitrales en el fútbol?

Veamos un ejemplo muy conocido en el que esta idea entra en juego. Mundial de Sudáfrica 2010. Partido entre Alemania – Inglaterra. El conjunto alemán humilló por 4 tantos a 1 al equipo inglés, y desplegó un fútbol fantástico. Sin dudas que analizando todo este contexto, uno diría que Alemania ganó con merecimientos de sobra. No obstante, al minuto 38 del primer tiempo, con los alemanes apenas ganando por 2-1, un remate del jugador inglés Frank Lampard, rebotó en el travesaño y luego entró en el arco rival, en un segundo que pareció eterno.

La pelota había entrado claramente, pero el árbitro del partido no lo vio así y dictaminó que el juego siga. ¿Qué hubiese pasado si el partido se ponía 2-2? ¿Alemania habría avasallado como lo hizo a Inglaterra? ¿O el conjunto británico podría haber ganado y así llegar más lejos en el mundial? ¿Con el empate se hubiera llegado a la prórroga? Interrogantes que quedarán eternamente sin resolver.

Destaquemos otro ejemplo con una consecuencia aún mucho mayor. Un Betis – Barcelona de este año, disputado el 29 de enero. El conjunto catalán venía peleando la punta mano a mano con el Real Madrid. Debía ganar para no perderle pisada y pensar en un liderato provisional. El Betis desarrolló un gran juego y consiguió anotar en el minuto 74, poniendo en apuros al rival. Frente a la adversidad, el Barcelona reaccionó, y rápidamente comenzó a parecerse al de siempre. Y atención a la siguiente jugada. Minuto 76 del encuentro, Aleix Vidal por el extremo derecho en ataque, lanza un buscapié al área contraria que logra conectar Jordi Alba con el arco a su merced, y una vez ya ingresado el balón, llega un jugador del Betis y la rechaza. El árbitro no vio gol y el juego siguió.

Todos los jugadores del equipo culé se le fueron encima al juez reclamando lo que injustamente no se les cobró. Pero fue en vano. El Barcelona debió continuar esforzándose para llegar al gol, que por fin se le dio en el minuto 90, de la mano del uruguayo Luis Suarez. El partido terminó en empate. El conjunto dirigido por Luis Enrique lamentó los puntos perdidos. Es importante destacar que hoy el Real Madrid es el campeón de la Liga 16/17, con un detalle. El Barcelona también llegó con chances de ser el galardonado la última fecha. Pero no le alcanzaron los puntos. ¿Y si le hubieran concedido el gol que no se les dio frente al Betis?   

Pero no hace falta ir muy lejos para ver ejemplos de este tipo de situaciones. En nuestro país pasan constantemente. Es el caso, de tantos, un partido entre Independiente y Velez en noviembre de 2015. En casi el último minuto del encuentro, un centro de Martín Benítez, jugador del conjunto de avellaneda, rebota en la cara del rival Leandro Desábato, y el árbitro de aquel encuentro sancionó un penal inexistente, que le dio la victoria al conjunto rojo por 1-0. Lo más curioso de esta situación, es que la cámara televisiva, captó al jugador infractor con la cara ensangrentada luego de recibir el impacto de la pelota en su rostro.

Como siempre la polémica vino después del resultado final. Los medios se encargaron de escandalizar la decisión y el arbitraje del juez, pero el resultado en nada cambió. Velez se fue sin puntos de la cancha de Independiente, y hoy en día es un equipo necesitado de ellos para no complicarse con el descenso.

Pero ahora parémonos desde un punto de vista diferente. El 6 de diciembre de 2014, se disputaba en el Santiago Bernabéu un Real Madrid – Celta. En el minuto 34 del partido, Cristiano Ronaldo se arrojó en el área rival destartaladamente, como si lo hubieran empujado o arrojado una patada desde atrás, o incluso aún, siendo algo exagerado, como si le hubieran dado un balazo en la espalda.

Sin embargo no pasó nada. No existió contacto mínimo. Es decir, Cristiano Ronaldo se fabricó su propio penal desde la viveza, desde la picardía, por medio de la simulación. Él mismo se encargó de ejecutar el penal cobrado por el juez, y convirtió el 1-0, para lo que terminaría siendo una abultada victoria por 3-0 del conjunto merengue. Días después, uno de los jugadores del Celta, Nolito, declaró “Lo que hizo Cristiano Ronaldo el sábado no es juego limpio, me da rabia y me indigna”.

Teniendo en cuenta todos estos casos, el debate es de una magnitud muy grande. Por supuesto que las autoridades del fútbol, de todos los países, deberían urgentemente tomar iniciativa y aplicar con ciertas reglas; al igual que en otros deportes, para que los árbitros no pierdan su poder de mandatarios en la cancha; el uso de la tecnología para evitar que se produzcan injusticias en los partidos. Los jugadores deben tener voz, y reclamar lo que les es justo ante los jueces en el desarrollo del partido, y posterior a él también. Pero como espectadores ¿Estamos preparados para que la tecnología sea aplicada en el fútbol? ¿Estamos listos para un fútbol totalmente reglamentado, justo, en el que la picardía, la viveza, la trampa, quede de lado y se pierda una de las mayores esencias de este deporte? ¿Los medios están listos para perder todo este tipo de acontecimientos de los que se pasan programas y programas hablando, haciendo su discurso, su show, y pasar a hablar del fútbol como algo totalmente limpio, donde todo es color de rosas?

En mi opinión, ningún deporte debería perder su esencia, su magia, su naturalidad, y en el caso del fútbol, considero que en gran parte eso está constituido por esa trampa que te permite superar al rival. No estoy en contra de un juego honesto, sin perjuicios para ningún equipo y totalmente limpio. Pero no puedo permitirme pensar en eso cuando es una de las cosas que más me atrae de este deporte. ¿O acaso no se detuvieron a pensar en qué sería de la famosa “mano de Dios” si en el mundial de 1986 ya se hubiera implementado la tecnología? Como espectador deseo que la picardía del jugador se mantenga, muchas veces eso hace distintos a unos jugadores de otros y para bien, pero en términos reglamentarios, no puedo estar en desacuerdo con el uso de la tecnología. Un uso, para el que yo no estoy listo.

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