Inversiones y exigencias en la industria automotriz nacional

Economía 21 de junio de 2017 Por
La octava edición del salón del automóvil nos da el puntapié inicial para analizar el posicionamiento que hoy en día ocupa el sector automotor.
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El pasado martes 20 de junio finalizó la exposición de autos más importante de Argentina. En un primer pantallazo, parece haber superado con creces la última edición, aportando mayor cantidad de novedades y lanzamientos. Ha recuperado el brillo de años pasados gracias a una mayor inversión en los stands y una propuesta comercial agresiva, en un mercado que se encuentra pujante. Esta nueva edición, resulta un termómetro para medir el estado de las terminales productivas.

La novedad en el rubro está enmarcada en una baja en los aranceles para la importación de autos eléctricos o híbridos, pasando del 35% al 5% de carga tributaria. El fin que se busca con esta medida es impulsar el desarrollo de esta tecnología amigable con el medio ambiente.

A su vez, nos encontramos con anuncios de inversión por más de US$1.500 millones. Esta inyección de capital se encuentra destinada a agrandar terminales para generar una mayor producción y la fabricación de nuevos modelos. Un ejemplo es la asociación de tres marcas para producir, de manera conjunta, sus pick-ups, convirtiendo a la Argentina en un referente mundial en la industria de este tipo de camionetas.

Por otro lado, se exhibió una mayor cantidad de autos importados que en ediciones pasadas, donde las restricciones a la importación imposibilitaban un ingreso normal de vehículos, obligando a las automotrices a hacer una selección exhaustiva para evaluar qué productos traer.

Dentro de los discursos pronunciados por los presidentes de las compañías, además de hablar de inversión, también hubo espacio para las críticas y exigencias al gobierno de turno. Se hicieron pedidos para bajar el déficit fiscal y eliminar los sobrecostos de la mano de obra nacional, alegando que dichos problemas inciden en el elevado precio final del vehículo y  generan una mayor inflación.

Como punto en contra, se puede destacar la falta de interés, por parte de muchas marcas, en exhibir autos del segmento “popular”, es decir, “los entrada de gama”, ya que en promedio, los autos que están en exposición tienen un valor que ronda los US$18mil.

La producción nacional automotriz viene mostrando un crecimiento sostenido en los últimos meses. Según la Asociación de Fabricantes de Automotores (Adefa), se fabricó un 13,8% más de vehículos y se exportó un 9,7% más con respecto a mayo del 2016.

Haciendo un balance de lo que dejo el salón del automóvil, es importante destacar que existe un futuro donde las automotrices apoyan a la industria nacional y apuestan al crecimiento del país. Sin embargo, en la actualidad, se les permite importar con mayor flexibilidad, pudiendo comercializar una gran variedad de vehículos del exterior en el mercado argentino. En este contexto, será fundamental que esta medida no genere un desfasaje en la balanza comercial, a la vez que atente contra los puestos de trabajo nacionales. Para ello, el gobierno deberá tomar cartas en el asunto y escuchar los reclamos del sector, para generar una competencia leal y posicionar en un lugar de importancia a la industria nacional en el mercado global.

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