Hospice: donde el amor se vive

Espacio Joven 25 de abril de 2018 Por
Una acción que debemos multiplicar.
hospice

El Hospice San Camilo es una ONG, cuya misión es brindar cuidados paliativos de manera integral. Tanto médicos quitándoles así el dolor físico, como el emocional dándoles cariño y acompañamiento. Está ubicado en Olivos, Buenos Aires. Y fue fundado en 2002 cuando el padre Juampi Contempomi, luego de un viaje a India, donde conoció a la Madre Teresa de Calcuta, volvió a Argentina a seguir con su misión.

Comenzaron con un pequeño PH, donde una enfermera, dos voluntarias y el padre cuidaban solo a un huésped. Con el paso de los años, la casa donde funciona el hospice actualmente con nueve huéspedes, fue donada y con el aporte de muchos otros pudieron ir adquiriendo nuevos insumos, como el ascensor. Esta se llama “La Casa de la Esperanza”. Hoy en día cuentan con 160 voluntarios que donan un ratito de sus vidas para otros. Para aquellos que no tienen a donde ir.

Los voluntarios se dividen en tres grupos de cuatro horas durante el día, los siete días de la semana junto con dos enfermeras, quienes también se quedan por la noche. De esta forma los huéspedes están continuamente acompañados. También son los que se encargan de mantener la casa limpia y en orden. “Todos hacen todo” es lo que siempre dicen. Es decir, cualquiera lava los platos, limpia el piso, alcanza un vasito de agua o lava la ropa. Así mismo también tienen otros programas: “Hospice en Casa” y “Hospice en el Hospital”.

“Hospice en Casa” es un acompañamiento de los voluntarios con aquellas personas que están en la fase terminal de su enfermedad pero que tienen un hogar y una familia que los puede mantener. Pero siempre están ahí, presentes o con un llamado telefónico. “Hospice en el Hospital”: cuando son contactados por un médico, visitan al paciente para comenzar a tomar contacto con él. Y así poder evaluar si el acompañamiento será en La Casa de la Esperanza o en su propia casa.

El hospice se mantiene por donaciones de muchas personas y por eventos organizados con el fin de recaudar fondos. Es difícil mantener esta fundación, pero con el aporte de muchas personas llamadas a esta vida de servicio al otro, logran mantenerse en pie. Y principalmente brindarles a los huéspedes una muerte con dignidad y con calor humano.

La muerte es un acontecimiento natural al final de la vida. -“Cuando un huésped fallece, va a parecer mentira, pero uno se siente aliviado.”- Dice Marcela, voluntaria ya por muchos años. Viven una lucha continua contra su enfermedad, emociones y el no saber qué les va a pasar después de la muerte. Y cuando fallecen lo hacen en paz. En paz consigo mismos y con su familia, que en algunos casos, los voluntarios han logrado reunir.

El amor, la escucha, las caricias, los abrazos, una sonrisa, siempre están presentes. Todos aquellos que ponen su granito de arena están formando una gran playa. Una en la que la armonía los abraza. -“No pienses que el amor, para ser genuino, tiene que ser extraordinario. Lo que necesitamos es amar sin cansarnos.”- Madre Teresa de Calcuta.

  

                                                                                                                                    Eugenia Pilar Sanchez.

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