Cuando el desempleo toca la puerta

Espacio Joven 29 de mayo de 2018 Por
El vivir sin trabajo.
desempleo

En los últimos tiempos, la gente está preocupada por la inflación y el desempleo, cómo sobrellevarlo y aguardar que el gobierno haga algo para revertir la situación. Ver en los medios que hay más de 6600 despidos en lo que va del año 2018, es alarmante y triste... Pero créanme, hasta que no se lo vive, no se lo siente.

Es "cómodo" y satisfactorio saber que se tiene un cargo seguro para afrontar los gastos mensuales, tener una obra social o prepaga, tarjeta de crédito, una ocupación segura, sin que falte nada... Trabajas con esa tranquilidad sin pensar que te puede tocar, hasta que un día te llaman de la oficina de RRHH, comunicándote que estás despedido, y en el mejor de los casos es sin causa.

Tanto a las grandes empresas como a los pequeños negocios, no les afecta despedir a 2 o 40 empleados. Ellos tendrán sus razones, pero tampoco les importa si trabajaste durante 20 años o más.

Pero si bien el momento en el que a uno lo despiden es tremendo, no lo es menos, la búsqueda de un nuevo trabajo, porque no es lo mismo hacerlo cuando uno tiene 18 años que a los 50. Lamentablemente, la elevada tasa de desocupación, hace que se torne imposible la búsqueda y la efectivización.

Pasan los días, semanas, meses... Uno empieza a desesperarse de noche, genera ansiedad, depresión y un gran agotamiento físico y mental.

Con el tiempo, uno reduce gastos extra como el cable, las salidas, las vacaciones... Hasta que llega un momento que esa reducción alcanza las necesidades básicas, teniendo un presupuesto mínimo e indispensable.

Finalmente, lo dicho, para involucrarse en esta problemática tan actual y tan grave que vive nuestra sociedad, es necesario conocer lo que siente un desocupado que encuentra trabajo y al que día a día le aumentan la incertidumbre y la desesperación.

Hace 3 meses, después de casi 20 años, mi padre fue despedido, generándome desesperación y no saber qué hacer para poder ayudarlo, aunque siempre tengo presente que de las malas se sale, en ésta aprendes a sacar paciencia y fuerzas de donde no hay, con la esperanza de que algún día no muy lejano aparezca ese llamado tan esperado.

Por Abril Melina Payeres.

Sección Espacio Joven
Colegio La Salle

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