Gabriela Vázquez, una defensora del Género en la Justicia

Judiciales 02 de octubre de 2018 Por
Jueza de la Cámara Nacional del Trabajo y miembro del Consejo de la Magistratura, trabaja tenazmente en el posicionamiento de la mujer en el Poder Judicial.
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Gabriela Vázquez, actualmente es jueza en la Cámara Nacional del Trabajo y miembro destacado en el Consejo de la Magistratura.
Es la primera de las integrantes de la Justicia que elegimos para esta sección en la que mostraremos a la Sociedad, las Mujeres y Hombres que forman parte de la justicia argentina.
Vázquez es una mujer de carácter fuerte y posiciones muy bien definidas. Tiene en claro cuál es el rol y el espacio que debe ocupar la mujer.
No es nada fácil interactuar en un ámbito donde predominan los hombres. Pero ella no se resigna. Al contrario, da todas las peleas necesarias para demostrar que es una “luchadora” y fiel exponente de la defensa del “genero”.
Muchas mujeres que no la conocen, se sentirán identificadas con ella, a partir de esta nota. Y hasta tratarán de seguir su ejemplo. Lo cual para ella será un paso más en este camino que empezó hace muchos años.
La charla con ella fue extensa, por esto dividiremos esta nota en dos entregas semanales.
En esta primera parte ella nos muestra cómo se posicionó en el fuero y su denodado esfuerzo por defender los espacios que debe ocupar la mujer, criticando las limitaciones a las que se ven sometidas, especialmente a la hora de ocupar cargos de relevancia.

Su ingreso al Poder judicial fue en febrero de 1982, como meritoria en el Juzgado Civil N° 20.
Cursó la carrera de abogacía en la Universidad Católica Argentina y se recibió a muy temprana edad, con solo 22 años.

En 1991 pasó a la Justicia Nacional del Trabajo como fiscal de primera estancia, designada por el entonces secretario de Justicia Cesar Arias.

Su llegada a la justicia laboral le dio a esta el oxígeno que necesitaba, ya que pudo aportarle a los jueces y juezas la mirada desde el derecho civil, que ya estaba creciendo en ese sentido. No fue casualidad que su tesis doctoral se llamó “El regreso del derecho civil para la protección de los trabajadores y trabajadoras”.

En el año 2004 concursó para fiscal de Cámara, ante la Justicia Nacional del Trabajo quedando primera en el orden de mérito. Ejerciendo esa función hasta que decidió concursar como jueza de Cámara, logrando ser nombrada en septiembre del 2007.

Su carrera universitaria la hizo en el derecho civil. Siendo profesora regular adjunta de Derechos Reales en la Universidad de Buenos Aires. Sobre el tema tiene bastantes obras escritas.

Una obra que particularmente le da mucha felicidad es “la propiedad comunitaria indígena”. Precisamente Propiedad Indígena se llama el libro que escribió con su maestro Jorge Horacio Alterini y el doctor Pablo Coma, profesores ambos de la Universidad Nacional de la Plata, donde fue por primera vez profesora adjunta, por concurso.

En el derecho del trabajo también tiene varias obras escritas especialmente en tema de género y trabajo, que es un aspecto que para ella es muy importante.

Trabajó mucho con la ex ministra de la Corte Suprema, Carmen Argibay , en la Oficina de la Mujer (en 2011 la Cámara la designó como su representante ante dicha oficina).

La Oficina de la Mujer fue creada a instancias de Carmen Argibay para la participación plena de los derechos humanos de la mujer. Desde allí se hizo un trabajo muy importante de formación de todo el personal en la Justicia Nacional del Trabajo.
Junto a un equipo de juezas y jueces, y secretarios y secretarias, formaron al personal administrativo, a funcionarios y funcionarias, a los jueces y juezas, en base a un aplicativo estandarizado por la oficina de la mujer.
Gabriela Vázquez asegura que más allá de lo enorme del fuero del Trabajo ( 80 juzgados  y 1700 personas en ese momento), dio muy buenos resultados la incorporación de la perspectiva de genero para que se mejore adentro del Poder Judicial y hacia el justiciable.

“Se nota en las sentencias como los jueces y las juezas se han familiarizado con los elementos internacionales de los derechos humanos de las mujeres, asegura.
En la justicia del trabajo fue autora de un proyecto que finalmente se puso en práctica, que es una oficina para prevenir la violencia en el trabajo, es decir para prevenir todas las manifestaciones de violencia dentro del día a día de los juzgados de las cámaras.
Admite que tardó mucho en conseguir que la Cámara en el pleno aceptara su propuesta. Perdió varias veces, pero finalmente lograron armarla y es una buena instancia, que no tiene nada que ver con la disciplina, para evitar que los pequeños problemas que van surgiendo, a veces por cuestiones de trato entre personas, se conviertan en una bola de nieve.

Recuerda que se creó en 2012 y que en su proyecto originario había pedido que también interviniesen los gremios, pero no pudo ser.  Lo cual se lamenta porque considera que es muy importante que en ella estén tanto representantes de los trabajadores/as como representantes de los magistrados y funcionarios, para horizontalizar esa problemática.

Le preguntamos si esa iniciativa suya fue reproducida en otros ámbitos judiciales, y nos contó que el año pasado se creó una oficina en el Consejo de la Magistratura. Pero entiende que son experiencias que empiezan de a poco. Que el acoso moral, el acoso sexual, tienen que tener una manera de canalizarse antes de que se generen los daños a las trabajadoras y a los trabajadores. Ha habido éxitos puntuales que se resolvieron redistribuyendo a las personas.
El acoso sexual o moral, pueden darse de manera horizontal entre colegas o de manera vertical, de un trabajador a una jueza, también ha ocurrido. Especialmente algunos trabajadores misóginos que no aceptan jefas mujeres. También está, la persona que ejerce el cargo jerárquico y abusa de su posición dominante para acosar a su trabajador/dora.
Para esos problemas , existe una oficina en la Cámara, que funciona en la Secretaría General, más precisamente en la oficina de Recursos Humanos y que está formada por jueces de primera instancia. El que tenga un problema sabe que puede recurrir.
En la cuestión del tema de género se ha avanzado bastante, pero considera que también falta mucho en el Poder Judicial.

Recuerda una reunión de comisiones en la ámara de Diputados en la que se discutía la reforma de la ley del Consejo de la Magistratura, y en la que fueron convocados varios representantes. Ella fue como consejera de la magistratura por el estamento de los magistrados y magistradas.

El Consejo actualmente está conformado por 13 miembros, de los cuales solo dos son mujeres, admite con cierto fastidio. Hay dos abogados, uno de Capital y otro de la matricula federal del interior del país. Hay tres senadores, tres diputados, un representante del poder ejecutivo, un representante de la academia y tres jueces.
Ella fue a exponer y uno de los temas que objetó con relación al proyecto es que no tenía perspectiva de género. Porque la situación de la justicia federal y general del país que muestra empíricamente esta comprobado que la participación de la mujer en cargos jerárquicos es muy baja. “Hay una segregación ocupacional vertical” “Las mujeres tenemos un techo de cristal, porque es trasparente y no se puede perforar. Esto tiene que ver con que el cuidado de personas discapacitadas, niños, personas ancianas  están fundamentalmente  a cargo de mujeres.”
A modo de ejemplo sobre las dificultades que se le presentan a las mujeres en la carrera judicial,  cita el de una secretaria de un juzgado de instrucción que tiene que llevar el turno, que debe cumplir su rol de madre, buscar los chicos al colegio, llevarlos al dentista, etc. y  que además debe reunir antecedentes docentes, antecedentes de doctorados, publicaciones, lo cual es muy difícil de obtener comparado con lo varones. Por eso dice que ellas se presentan ya más tarde, estadísticamente después de los 40 años, y eso esta visto en las 15 cámaras federales del país actualmente habilitadas.]
Al mencionar lo que ocurre en el interior del país, cuenta que de las 70 vocalías que existen, solo hay 15 mujeres. Hay Cámaras que no tienen mujeres como la Cámara Federal Penal de Capital Federal, la Cámara de Crimen o la Cámara de Casación ordinaria. “Eso denota que hay un problema de techo de cristal”, reitera.
Por eso propuso una reforma del reglamento del Consejo de la Magistratura para que se otorgue a las mujeres que lo soliciten, puntos por cuidados. Admite que sería una discriminación positiva o acción afirmativa como lo permite la Constitución Nacional en su artículo 75 inciso 23 en el que dice que el Congreso tiene que tomar medidas de acción positiva para balancear determinados colectivos a las mujeres que representan a la mitad del mundo.

Considera además que hay un problema de segregación vertical por el que no pueden llegar a cargos jerárquicos. Cita el caso de la Corte Suprema en el que hay una sola mujer que está en edad jubilatoria; o el Casación Federal que hay 3 mujeres de 12 integrantes; o en la Cámara Federal de la Seguridad Social que hay solo 2.
Eso motivó a que planteara en el Consejo de la Magistratura que en el reglamento se les otorguen puntos a las mujeres y que se establezca paridad en las ternas. Y si no es posible, porque no hay muchas concursantes, que haya una participación proporcional a la cantidad de participantes. Es decir que lo que propone es que haya un tipo de cupo femenino.
En la mencionada reunión de diputados, pidió que en la reforma del Consejo de la Magistratura, de los 16 miembros que tendría, la mitad fueran mujeres, al igual que en cada estamento. Es decir que si hay 4 jueces en ese proyecto que dos sean mujeres: Si hay cuatro abogados, que dos sean mujeres.
La misma participación pide para las comisiones del Consejo. Hoy por hoy ella solo integra la Comisión de Selección. El motivo, es porque la ley establece que tiene que estar. Pero asegura que le habría gustado estar en otras pero no pudo porque no la votaron (en referencia a los demás consejeros).

La charla con Gabriela Vázquez continúa. En la segunda parte hará una evaluación sobre lo que se hizo en el Consejo de la Magistratura a lo largo de estos cuatro años que duró su mandato y que finalizará el próximo 1 de noviembre. Y hablará desde su posición de Jueza de la Nación sobre la Justicia y los cambios que a su criterio deberían hacerse y que están pendientes.

Hasta el próximo martes…

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