Uniones convivenciales

Columnistas 04 de octubre de 2018 Por
 ¿Es lo mismo unión convivencial que matrimonio?
anillos

La unión convivencial es todo vínculo afectivo de carácter singular, es una relación pública, notoria, estable y permanente de dos personas que conviven y comparten un proyecto de vida común, sean del mismo o diferente sexo.

Desde siempre han existido estas uniones similares a las maritales, empero en la actualidad, es mucho más frecuente su existencia.

Por tal motivo, la legislación las ha receptado. Más allá que antes de la reforma del Código Civil (2015) hubo leyes que habían reconocido derechos a las personas que vivían en convivencia (Ley 1.004 de CABA, Ley 24.417, Ley 26.485, Ley 24.374 y Ley 26.616), ahora, es el Código Civil y Comercial el que introdujo su regulación.

La unión convivencial no se equipara al matrimonio civil en cuanto a su constitución ni en cuanto a derechos de tipo patrimoniales ni sucesorios. Es decir que, pese a todos los beneficios que la ley le ha reconocido no llegan a ser lo mismo matrimonio y unión convivencial.

Unión convivencial es el nombre jurídicamente dado a una familia que se diferencia del matrimonio; pero que a través de su regulación legal se le concedieron derechos y quedaron expuestas las diferencias.

La primera de éstas, radica en que las uniones convivenciales no requieren de un acto formal ni de su inscripción en el Registro Civil, sino que es suficiente que la pareja conviva por un plazo mínimo -dos años- en aparente matrimonio para que genere efectos jurídicos.

Como la ley no dispone requisito formal alguno que le asigne un inicio a la unión convivencial, puede probarse por cualquier medio, aunque en algunos casos se requiere forma escrita (conforme los artículos 509 y ss del Código Civil y Comercial de la Nación).

Por lo tanto, para que la unión convivencial sea reconocida y surta efectos jurídicos no se necesita su inscripción en Registro alguno, empero se establecen las siguientes exigencias:

1) los dos integrantes tienen que ser mayores de edad,

2) no tienen que tener vínculo sanguíneo en línea recta en todos los grados (hijos, padres, etc en línea recta) ni colateral hasta el segundo (hermanos),

3) tampoco pueden estar unidos por afinidad (cuñados, yernos, nueras),

4) no tengan otra convivencia en forma simultánea y

5) que mantengan la convivencia durante un período de dos años mínimamente.

Si bien la mera convivencia, cumpliendo los puntos enumerados es suficiente para que sea reconocida la unión como tal, los convivientes tienen la posibilidad de optar por registrarla.

La importancia de su registración se determina por la oponibilidad frente a terceros, lo que deriva en que sea más sencillo acreditar la unión convivencial para quien la inscribió. También los pactos que pudieren hacer los convivientes (ello es similar a pactos matrimoniales) y su extinción se inscriben, si se optó por ello.

En conclusión, la inscripción es opcional y si se decide hacerla es solamente a los fines probatorios. En ese caso, se la debe anotar en el pertinente registro de las jurisdicciones locales, a petición de los dos integrantes de la unión.

Los pactos que los convivientes pueden celebrar entre sí, se extinguen hacia el futuro en forma automática, cuando finaliza la convivencia.

Las relaciones económicas entre los integrantes de la unión se rigen por lo estipulado en el pacto de convivencia. Si no hicieron pacto cada integrante de la unión convivencial tiene libre administración y disposición de sus propios bienes.

Si fue inscripta ninguno de los convivientes puede disponer de la vivienda familiar, ni de sus muebles indispensables, ni transportarlos fuera de dicha vivienda (protección de la vivienda familiar, antes llamado bien de familia) sin el asentimiento del otro conviviente.

Los convivientes se deben asistencia recíprocamente, la contribución a los gastos del hogar y responden frente a terceros por las deudas.

Finalizada la unión de la pareja, el conviviente que sufriere un desequilibrio que importe un empeoramiento de su situación económica tiene derecho a pedir una compensación que será fijada judicialmente (artículo 524 del Código Civil y Comercial de la Nación).

En virtud que la unión convivencial no tiene igual regulación jurídica que el matrimonio, a la primera no se le consagran derechos sucesorios, pues el conviviente no sucede al causante. Empero, se concede al conviviente supérstite (es decir al que sobrevive) la posibilidad de peticionar ante el Juez correspondiente el derecho real de habitación gratuito por un plazo máximo de dos años sobre la vivienda donde habitaron que fuera propiedad del conviviente fallecido (artículo 527 del Código Civil y Comercial de la Nación).

 Por Celia Mosquera

Fuentes: “Incidencias del Código Civil y Comercial”, E. Casabé, Ed. Hammurabi, Código Civil y Comercial de la Nación, Ed. Astrea-FEN editora notarial.

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