Premian a dos científicas marplatenses por sus investigaciones con nuevos plásticos

Sociedad 17 de noviembre de 2018 Por
Su trabajo se basa en polímeros que podrían tener aplicaciones en medicina, agricultura y en la industria textil
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Los científicos argentinos siguen destacándose en el mundo. Esta vez dos científicas de materiales de Mar del Plata recibieron el premio L´Oreal-UNESCO “Por las mujeres en la ciencia” por investigaciones con polímeros biodegradables o biocompatibles que podrían tener aplicaciones en la medicina, la agricultura y la industria textil.

 Son las doctoras Florencia Montini Ballarin y Vera Álvarez, del Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (INTEMA), que depende del CONICET y de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP).

En diálogo con la Agencia CyTA- Leloir, las investigadoras aseguraron que sus trabajos se basan en polímeros o termoplásticos.

La doctora Montini Ballarin resultó ganadora de la categoría “Beca” ($280.000 para una joven investigadora o becaria en etapa de formación posdoctoral).
Su estudio se orienta en el desarrollo de matrices tridimensionales para regenerar músculo esquelético lesionado. Para ello, proyecta combinar dos técnicas complementarias: el electrohilado, que permite generar fibras en la escala de los nanómetros, con la impresión 3D, que posibilita que las matrices tomen la forma o macroestructura del tejido que se quiere reemplazar. Una buena parte del fondo recibido se va a utilizar para la compra de equipamiento.
Actualmente colabora con investigadores de la Fundación Favaloro que podrían llevar adelante las pruebas en animales y, eventualmente, en pacientes, aunque aclara que esto no será algo inmediato.
Por su parte la doctora Álvarez recibió una de las menciones en la categoría “Premio” por el desarrollo de sistemas portadores de principios activos para aplicaciones en biomedicina, agroindustria e industria textil. Sostiene que los polímeros pueden vehiculizar, por ejemplo, ciertos medicamentos para tratar el cáncer; hormonas para fomentar los mecanismos de defensa de las propias plantas y limitar el uso de agroquímicos; y vitaminas o antitranspirantes que se liberan desde textiles funcionales.

Ambas destacaron que buena parte de sus estudios se basan en plásticos de origen bacteriano o vegetal que se biodegradan al final de su vida útil o, en el caso de la aplicación en medicina, son biocompatibles y “biorreabsorbibles” o integrados con los propios tejidos.

 

Fuente: Artículo publicado por la Agencia CyTA- Fundación Leloir

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