Bilbao sin pinchos no es Bilbao

De Rutas y Viajes 14 de agosto de 2017 Por
Ciudades y placeres
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Este humilde escriba de la sección Ruedas y Volantes, en sus periplos de pruebas de autos y de visita en salones del automóvil, trata de congeniar otras actividades, algo así como equilibrar el ying y el yang, cosa harto difícil en el mundo moderno, y menos aun probando un auto nuevo de la casa del rombo por Francia y España.

Es en este periplo de la ruta que nos llevara a las costas del mar Cantábrico que la parada obligada es Bilbao y así durante 72 horas disfrutamos de la vida. ..de la buena vida de esta ciudad Euskadi.

No voy a entrar en referencia alguna sobre el país Vasco en general ni en su geografía o demografía en particular, solo voy a referir que si hay algo que hace a Bilbao diferente  y la convierte en un faro para los turistas, es el amplio abanico ofrecido para el regocijo del cuerpo y el alma que nosotros los humanos tenemos...o casi todos los humanos.

Si tenemos la suerte de disfrutar de la grata compañía femenina recomiendo caminar por la costanera de la Rua del Nervion en dirección al Museo Guggenheim y cruzar el puente Zubizuri, la experiencia es inolvidable...si no disfruta de esa compañía, recomiendo tratar de conseguirla o ir directo al Museo sin más estridencias.

El Museo no es la atracción en sí, sino sus alrededores, la enorme araña de metal que descansa junto al rio o el gigantesco perro de flores que está en la entrada son paradas inevitables para el fotógrafo familiar y no tanto, y es aquí donde la disyuntiva se presenta, entrar o no, yo recomiendo lo primero y disfrutar de arte moderno en una colección sin precedentes, que no solo está en las obras sino en cómo se expone el arte cosmopolita.

Quien pueda congeniar estos gustos, la grata compañía y el arte hoy puede ser llamado bienaventurado y más aún en esta ciudad donde todo lo que nos rodea es bello y me refiero a todo.

Advierto, encontrarán las calles escritas en dos idiomas. Recordemos que estamos en Euskadi y la lengua es el Euskera y después viene nuestro coloquial español. Vale esta advertencia ya que no faltara el ingenuo que diga que todas las calles se llaman iguales....tontuelos...Kalea en vasco es Calle y luego sigue el nombre que le corresponde.

Ya indicado esto...les recomiendo un paseo por la parte vieja de la ciudad, y camino hacia allí, detenerse en Kalea Diputazio, una calle llena de bares...

Si su intención es quedar como un duque..a sentarse en el Bar Amaren y pedir un vino y unos pinchos....( tapas ) que las hay de lo que se les ocurra, a partir de 2 euros.

Y es aquí el centro de nuestra nota, el pincho Vasco, imperdible de regocijar con estos nuestro paladar sea el bar que sea, es una visita turística gastronómica obligatoria para aquel que camina esta ciudad...ya que si no se prueba uno de estos pinchos no se puede decir que se estuvo aquí.

Y ciertamente es la mano y la imaginación del cocinero la que presenta las combinaciones más exquisitas que se les pueda ocurrir.

Lo que escriba es poco, invito a las imágenes y a la imaginación. 

Pero ojo, aun debemos seguir caminando para llegar al Casco Viejo, y cruzar el puente de Zubia, camino que será deleite para nuestros ojos.

Una vez del otro lado ya estamos en nuestro destino y podemos explorar sus calles llenas de negocios de lo más variado, hay de todo y para todos los gustos.

Recomiendo si la sed los acongoja nuevamente, buscar la plaza Berria y sus bares...y luego me cuentan.

Encontrarán la Katedrala,,y otros lugares de interés turístico...pero el espectáculo en si son sus calles…caminar por Dorre o Done Jakue o Barrenkale...regocijo para los ojos...

Pero si quieren ir un poquito más lejos...y tienen un poquitín de apetito, pero de ese que se desata cuando se acercan las primeras horas luego del mediodía o las nueve de la noche.. les sugiero buscar la plaza de Unamuno y ahí donde está la calle Gurutze y Unamuno a unos metros comienza Iturribide , arriesguen 10 minutos más de caminata y en el 112 de dicha calle encontrarán la marisquería Karlos, del señor Antonio Cabana.

Lo escrito, escrito está...dice un libro sagrado...y acá les puedo confesar que se ingresa en uno de los mejores lugares gastronómicos de Bilbao, no fue casualidad dar con él.

Su dueño, orgulloso, nos muestra fotos de como el Jet Set del mundo del espectáculo y del futbol han pasado por ahi, y no es mentira.

Antonio Cabana es a la par coleccionista y es el único en Europa que tiene la colección más grande de botellas dewhisky, pero eso será otra nota, porque bien lo vale.

Recomiendo beber algún vino blanco Vasco o bien algún Albariño Gallego con algún pincho de la casa.

Para gratificar la barriga e incrementarla no faltara una buena parrillada de mariscos, confieso que la probé, o unos buenos chuletones de 4 cm de espesor.

Ahora sí, consejo, no dejen de comentar que van de parte mía, conocerán al alma mater de la cocina y escucharán las historias de don Antonio, aperitivo del café de despedida de esta ciudad, hermosa y seductora, como nuestra compañía en camino por la autovía A 8 en dirección a Cantabria....pero bueno… lo que sigue es otra historia

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