Insectos comestibles: la práctica ancestral de criar larvas

Sociedad 12 de enero de 2018 Por
Se elaboró un registro de técnicas pertenecientes a comunidades guaraníes de Misiones con el fin de promover el desarrollo de escarabajos.
conicetlarvasfotojorgejustinoaraujo

Las comunidades guaraníes de Misiones aún conservan la costumbre ancestral de criar y consumir larvas. Por esta razón, investigadores del Instituto de Biología Subtropical y del Instituto de Botánica del Nordeste del CONICET registraron las técnicas y se publicaron en la revista Ethnobiology and Conservation. El estudio, se enfocó en tres especies de escarabajos, que se crían en palmeras pindó.

Luego de más de una decena de viajes, se logró determinar que el uso de larvas consiste en mucho más que una mera recolección y cocción de insectos. Consiste en una planificación durante meses, en la que se tiene en cuenta el crecimiento de la palmera, las estaciones del año, las fases lunares y las técnicas de manipulación.

“Aunque la cría se realiza en distintos tipos de árboles, el más habitual es el pindó porque es muy abundante en la región. Es una especie que tiene múltiples usos, que van desde la construcción hasta la fabricación de preparados medicinales. Todo eso genera que tenga un valor muy alto para las comunidades”, explica Jorge Justino Araujo, becario del IBS que estudia el aprovechamiento de larvas comestibles entre los guaraníes de la provincia de Misiones.

Cabe destacar que según datos de 2015 del INDEC, en Misiones hay más de 13 mil habitantes pertenecientes a la comunidad guaraní. Los investigadores trabajaron con cuatro comunidades guaraníes ubicadas en las cercanías a Eldorado, El Soberbio y en la Reserva de Biósfera Yabotí.

El proceso que llevan a cabo para el cultivo data de fines del 1800.

Para la cocción, lo primero que hacen es retirar el aparato bucal, generando que la larva libere su propio aceite natural. Luego, en su propio aceite, las fríen. Asimismo, el investigador menciona que el aceite es utilizado con fines medicinales.

 “Este tipo de estudios no sólo nos permite conocer el uso que hacen estos pueblos de la naturaleza y sus recursos, sino también crear registros para recuperar estas prácticas culturales y conservarlas para el futuro”, resalto Araujo.

Fuente:

Artículo publicado en la Página del CONICET por Cecilia Fernández Castañón. CCT CONICET Nordeste

Sobre investigación de:
Jorge Justino Araujo. Becario doctoral. IBS
Héctor Alejandro Keller. Investigador adjunto. IBONE
Norma Inés Hilgert. Investigadora independiente. IBS

Foto: Jorge J. Araujo

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