Se acordaron tarde

Espacio Joven 08 de junio de 2017 Por
El municipio de San Martín colocó reductores de velocidad en las esquinas del colegio La Salle, luego de un intento de secuestro a una alumna.
Reductores La Salle
Reductores de Velocidad en el Colegio La Salle - San Martin

Esta semana, frente a las puertas del colegio La Salle San Martín, situado en Av. Eva Perón 3151, el municipio estuvo trabajando en la instalación de tachas de plástico, mayormente conocidas como reductores de velocidad, en las esquinas de Diego Pombo, José María Bosch, y dicha avenida, con el fin de brindar una mayor seguridad para aquellos que transiten estas calles.

A pesar de lo positivo de esta noticia, no debemos dejar de remontarnos al pasado 4 de mayo de este año, para destacar un dato no menor. Durante el horario de salida al mediodía, una alumna de séptimo multimedios, fue intoxicada mediante vía respiratoria con burundanga, cuyo principal efecto es adormecer a quien la consume. El resultado para el agresor no fue el esperado, puesto que a pesar del malestar que presentó la joven, pudo regresar al colegio donde recibió atención médica al instante, y contó a sus respectivos profesores que había sido víctima de un intento de secuestro. Es importante destacar que el caso fue de conocimiento masivo, ya que en los días siguientes, distintos medios como por ejemplo Crónica TV, se acercaron a la institución para entrevistar a las personas más allegadas a la estudiante.

Frente a lo sucedido, directivos del colegio citaron a los padres de todos los alumnos a una reunión, en la que manifestaron su posición como institución escolar, y a través de una carta que previamente habían mandado por mail, una serie de recomendaciones y acuerdos que se hablaron unos días antes del hecho, en una charla con Matías Brown, Director de Seguridad y Relaciones con la comunidad de la Municipalidad de General San Martín, entre ellos la presencia policial en horarios de mayor presencia de alumnos en la calle, realizar charlas preventivas con los alumnos, intentar acelerar los pedidos de seguridad vial realizados, y comenzar a realizar los contactos necesarios para iniciar la implementación de los corredores seguros.

Como alumno del colegio La Salle San Martín, desde hace quince años, puedo manifestar que el abandono del Estado en la zona, en lo que es materia de seguridad, fue un gran protagonista hasta el día posterior a lo ocurrido, ya que jamás se hizo nada para reforzarla, a excepción de una pequeña cámara de seguridad colocada en las cercanías de la entrada.

Lo primero que se pudo observar el día 5 de mayo fue la presencia policial en las puertas del colegio durante todas las horas en las que los alumnos se ven afectados a la institución, de modo que pueden entrar o salir en diversos horarios, y se debe garantizar la seguridad de todos. Al día de hoy esta medida se mantiene, lo cual es algo muy importante, y además, rara vez, desempeña sus tareas en el lugar un regulador de tránsito, permitiendo que el ingreso y egreso de la gente avocada al La Salle, se desarrolle en un contexto de mayor seguridad vial para los peatones y conductores. Por último, esta semana, se colocaron reductores de velocidad en las esquinas del colegio, con una finalidad similar.

Por tanto, podemos decir que esta situación, no es más que un gran reflejo de la sociedad Argentina actual, en distintos parámetros de la vida. Para muchos, la frase “mejor prevenir que curar” no es más que otro refrán trillado, pero la realidad, es que el mensaje en sí, es de una sabiduría absoluta. Si hace años, hubieran prevenido, si hace años hubiera policía transitando las calles del colegio, reductores de velocidad, y reguladores de tránsito, la desafortunada experiencia que vivió la joven alumna lasallana, como tantas otras que se dieron estos últimos años, principalmente robos, no habrían sucedido, o al menos las probabilidades serían mucho menores. Para los padres, es indispensable contar con la tranquilidad de que nuestros hijos cuando van al colegio, se mueven en un ámbito seguro y se forman como ciudadanos plenamente. Para los alumnos, que muchas veces pasamos más tiempo en el colegio que en casa, no debería haber ninguna razón para sentirse en peligro en la escuela. Lo cierto es, que como en la mayoría de los casos, se acordaron tarde. Y un pequeño detalle más. Las charlas preventivas y los corredores, aún son una cuenta pendiente.

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